domingo, 15 de febrero de 2015

PLAYA DE PORTIZUELO

Hoy voy a enseñaros y hablaros de una playa que muchos no conocéis, seguro que lleváis tiempo visitando el occidente asturiano o Luarca y nunca os habéis acercado a esta playa, una playa que invita a la reflexión al descanso y la tranquilidad. No es de extrañar que fue el paraje favorito de Severo Ochoa, (Premio Nobel de Fisiología y Medicina) toda una fuente de inspiración.





























La playa de Portizuelo está a unos 25 km de CASA EL CAMINERO

RUTA A SEGUIR PARA LLEGAR A LA PLAYA DE PORTIZUELO DESDE CASA EL CAMINERO

La ruta la he puesto hasta Barcia porque no permite la entrada que yo quiero, hay dos accesos, uno desde las cercanías de la casa de Severo Ochoa en Villar (Luarca) y el otro desde la localidad de Barcia






A unos metros detrás de la iglesia de Barcia encontramos la indicación hacia la playa










En esta foto se ve el otro acceso desde la zona de Villar. Al fondo se encuentra una cetárea.






Es de cantos rodados y está dentro del Paisaje Protegido de la Costa Occidental














Rodeada de grandes rocas y acantilados, con una afluencia baja de público pero muy recomendada para la pesca.









Al fondo se ve la estampa más conocida de esta playa, se trata de la piedra conocida como "Óleo Furau" (Piedra del Óleo) llamada así por ser lugar de inspiración y encuentro de muchos pintores.


Tiene una longitud de 200 m aprox. pero recomiendo visitarla en marea baja, se puede acceder a más sitios


Piedra del Óleo

En esta foto se ve el hueco entre las rocas por el que se puede acceder a otra parte, (pero sólo en marea baja)






La playa de Portizuelo también es conocida con el nombre de Playa de las Maruyas, aldeanas del lugar que antiguamente se reunían en esta playa para bañarse vestidas








Es una playa para quien busca tranquilidad, poca afluencia, retiro...
Para terminar no encuentro mejor manera que las palabras de Severo Ochoa recogidas en su biografía, refiriéndose a este lugar.

«Mi vida en la aldea me hizo entusiasta observador de la naturaleza desde muy niño, y mis andanzas por las escarpadas playas de las cercanías me hicieron enamorarme de la misma. Durante la bajamar pasaba las horas muertas observando la enorme variedad de vida animal y vegetal que poblaba los innumerables pozos formados al retirarse el mar en las oquedades de las rocas. Tal vez fuese éste el despertar de mi futura afición a la biología». Severo Ochoa de Albornoz.








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